Mi trabajo nace entre la fotografía clásica de paisaje, la pintura romántica y la mirada actual de conservación. Me inspiran los grandes maestros del blanco y negro y los pintores que usaban la luz y el clima para hablar de emoción y misterio. Recorro desiertos, bosques y montañas —sobre todo en Chile— buscando esa combinación de silencio, luz y forma que convierte un lugar real en una experiencia íntima. A veces lo cuento con la cámara, otras con óleos, pero siempre con la misma intención: que quien mire mis imágenes sienta el deseo de cuidar la naturaleza que nos sostiene.